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Las tres de la madrugada, el bebé está calentito y tú buscas el termómetro en algún lugar entre los cargadores del móvil y las gomas del pelo. Sabemos que esa escena no tiene ninguna gracia. Por eso conviene ordenar ya, en un día tranquilo, un botiquín para el bebé.

No hace falta que sea grande ni caro. Lo importante es que esté todo en un mismo sitio, ordenado, y que sepas qué hay dentro. Estas son las categorías básicas.

Para medir y observar

  • Termómetro digital: la herramienta más importante del botiquín. Revisa la pila de vez en cuando.
  • Una libretita o una nota en el móvil para apuntar la temperatura, las horas y los medicamentos que le has dado.

Para la nariz y los ojitos

  • Suero fisiológico (agua con sal estéril): para la nariz tapada, lavar los ojitos o limpiar una heridita leve.
  • Aspirador nasal: una pera de goma u otro tipo con el que te apañes bien.

Para rasguños y pequeños accidentes

  • tiritas de varios tamaños;
  • gasas estériles y vendas;
  • una solución antiséptica adecuada para bebés (pregunta al pediatra cuál);
  • pinzas y unas tijeritas de punta redonda para las uñas;
  • compresas frías (siempre envueltas en un paño, nunca directamente sobre la piel).
💡 El truco de BabyVita

Pega por dentro de la tapa del botiquín un papel con el número del pediatra, el 112 y el peso del bebé (actualízalo: crece más rápido de lo que crees). En un momento de estrés, ese papelito vale oro. 📋

Para la piel

  • crema protectora (de barrera) para el pañal;
  • una crema o pomada hidratante suave y sin perfume para la piel seca;
  • protector solar infantil: para los bebés más mayorcitos y solo según el consejo del pediatra.

Medicamentos: solo por consejo del pediatra

Aquí la regla es sencilla: qué tener exactamente en casa, en qué forma y cómo dárselo lo decidís junto con el pediatra. Normalmente se trata de:

  • un antitérmico (medicamento contra la fiebre y el dolor) en formato infantil, adecuado para su edad;
  • sales de rehidratación oral, para recuperar líquidos con diarrea o vómitos;
  • una jeringa o una cucharita dosificadora para medir con exactitud: la cuchara de la cocina no es una medida.

Lee siempre el prospecto y consulta con el pediatra ante la más mínima duda. No le des al bebé medicamentos de adultos. La aspirina, por ejemplo, no se da a menores de 16 años, salvo que un médico la haya recetado expresamente. Si el bebé tiene alergias o una enfermedad crónica, el pediatra te dirá qué añadir.

¿Dónde guardar el botiquín?

En un lugar fresco y seco, en alto y lejos de la vista y del alcance de los niños; lo ideal, en un armario que se cierre con llave. El baño suele ser demasiado húmedo. Ahora el bebé está tumbadito y tranquilo, pero pronto gateará y lo abrirá todo.

💡 El truco de BabyVita

Cada pocos meses, revisa las fechas de caducidad y tira lo caducado. Puedes asociarlo a algo que ya haces: por ejemplo, al cambio de hora. Dos veces al año, cero sorpresas.

Para los papás

Un botiquín pequeño para el coche o la bolsa de los pañales es un proyecto ideal para ti: unas tiritas, gasas, suero fisiológico, un termómetro y un papel con los teléfonos. Revísalo antes de cada viaje, como las ruedas.

En resumen

Un buen botiquín no cura por sí solo: simplemente te ahorra búsquedas y sustos. Ordénalo una vez, habla de los medicamentos con el pediatra y déjalo en su sitio. La próxima vez que pase algo a las tres de la madrugada, irás con calma directa al sitio correcto. Eso sí es un superpoder. 💪

Fuentes: HSE (Ireland) – First aid kit for your child; NHS Healthier Together – What to keep in your medicine cabinet; Great Ormond Street Hospital (NHS) – Medicines cabinet for families; KidsHealth (Nemours) – First Aid Kit.

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